Se denuncia la histórica injerencia de la CIA en México a través de la operación LITEMPO, mediante la cual reclutó a presidentes como Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo. Se expone cómo, a través de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y figuras como Fernando Gutiérrez Barrios, la agencia estadounidense proporcionó tecnología e inteligencia para monitorear y reprimir movimientos estudiantiles y opositores, manteniendo un control encubierto sobre la política nacional.